Verde ARTEMISAL/LASTIMARÉ

Después de los primeros cuatro días de gracia comienza el verdadero inicio. Quedan cien días de viaje. Se acabaron las excusas. Cien días para terminar esta novela. Pero una novela es un animal salvaje, bajo el mandato de la diosa Artemisal, y ella no siempre es bondadosa. Porque además es una novela que se anda por los caminos verdes y los ramajes, que se somete a un corset de reglas, y que se escribe de forma coral, a varias manos. De Artemisa se quiere que sea Maestra de leonas, onzas, dantas, anacondas; como si no rigiera igualmente sobre las ratas y las cucarachas.

Artemisa, apiádate de mí, te lo ruego.

Una novela ha de tener estilo, estructura y personajes. También hay trasfondo y subtexto. Los personajes se desarrollan a través de acciones. Debe haber un desarrollo argumental con nódulo y desenlace. La protagonista queda transformada después de la ordalía. Luego están Virginia Woolf y Clarice Lispector, y la novela es otra cosa.

En los primeros 30 días Blanca va a pasar de ser una yonquie de UNDERLIFE, sin ningún tipo de contacto con el exterior, a salir de viaje en busca de una Bruja Saltadora. En esos primeros 30 días ella descubrirá los poderes que dan título al libro: PODERES DE LA NIEVE.

Nieva cada día a las 3 am sobre una ciudad en la cual no debería nevar. Esto es lo que marca los días de Blanca: la nieve, UNDERLIFE y una vida escuálida en un mundo postapocalíptico donde no se sabe si lo peor es el confinamiento radical; la hiperinflación (un café por tres millones); la peste azul, que fulmina a la gente por las esquinas; o las crueles mamarrachadas del Gobierno Amoroso. Ella, como tantas otras, se refugia en UNDERLIFE. Para aliviarse sin agobiar con sus miserias ninguna tierra más feliz, crearon su propio territorio. Allí se les olvida la precariedad del refugiado. En UNDERLIFE Blanca evita el contacto con otros jugadores; busca estar en el bosque lo más aislada posible, y se pierde en exploraciones interminables. (Dueña de una seguridad que desconoce en la superficie, se cree libre; crea el territorio a medida que lo descubre; cree que es por completo inocente de malicia.)

A los largo de su exhaustiva exploración del bosque se agudiza su sentido estético. La arquitectura del juego incluye detalles de su peculiar fauna y flora, con una ecología endémica compleja autogenerada por medio de un bot de Inteligencia Artificial que había sido creado para realizar un estudio por simulación de relaciones tróficas complejas. Eventualmente adquirió conciencia, tomó los hábitos y encontró su vocación en ir ampliando y complejizando una biósfera de especies híbridas a las que según se dice, predica, como San Francisco a los pájaros en el fresco de Giotto. Entre sus quimeras se cuentan perrorañas, ardillas de seis patas, renoleones, cangurizos, entre otros. Así pasa los días en oración y en compilar gigantescos herbarios y bestiarios medievales iluminados, que graba con miniaturismo naturalista dentro de los microchips 3D de memoria para el mercado negro de teléfonos celulares. En un huevo de pascua reposa escondida su firma en cursiva: Aldrovante fecit. La Biblioteca del Naufragio incluye el Manual ilustrado Zooología. Fisiología, ecología y epigenética en UNDERLIFE (macro y microbiota).

En este bosque Blanca está sola y en control, al contrario de lo que le pasa cuando está afuera. En este bosque salvaje ella se siente protegida. Es su refugio.

Esto era antes de conocer a la Rusa, quien va a enseñarle unas cuantas cosas mientras la entrena en las artes domésticas de las cuatro estirpes. Luego descubrirá, escondida en un libro, una carta que interpreta como una invitación a un encuentro misterioso; caerá por azares de error en una sede de reuniones del LCAES, donde se está discutiendo quién será la próxima saeta. En el último capítulo del libro, la Rusa saca su viejo Mercedes para llevar a Blanca al terminal de autobuses, donde partirá hacia los Andes tras los pasos de una de las más extrañas leyendas urbanas: las Brujas Saltadoras, capaces de bailar olas sincrónicas y cambiar el destino de los mundos.

Diana la cazadora y la ambigüedad de la mirada.

La sabiduría de lo virginal y sus contradicciones.

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