3 verde LUPERCA

Me cuesta mucho escribir. Empecé hace ocho años este proyecto de escritura, esta relación complicada, exigente, caprichosa con mi animal-novela. Escribo de forma desordenada, como van apareciendo las ideas. Tengo la pretensión de que quien lee pueda desandar el laberinto y encontrar la historia, y dentro de la historia el cofre en forma de huevo de pascua, y dentro del huevo el tesoro. ¿Cuál es el tesoro? Una llave encerrada por una bruja en un huevo que se tragó una liebre que cazó un búho cazado por una onza, vino un águila dorada de Mongolia y se la llevó en las garras, hasta el brazo de su niña halconera. La llave era una carta. La carta era el 8 de corazones. No: la carta era una misiva fechada en Ulaanbaatar, uno de sus innumerables nombres. La carta estaba escondida en un libro. Para celebrar la primera edición de Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, mandamos a los Emisarios a esconder la carta por todas las bibliotecas del mundo. La carta estaba escrita en varias partes, que debían reunirse como las piezas de un rompecabezas para encontrar el mensaje completo: las pistas para el Salto tS3. A esto se dedicaba la supuesta librería Central Alicia, una tapadera del Laboratorio Central de Altos Estudios Sincrónicos.

A veces escribo con la televisión encendida, escuchando como sonido de fondo antiguos programas sobre el Sistema Solar, dejándome asombrar por las magnitudes cósmicas.

La novela está compuesta por tres libros. El primer libro habla del despertar de Blanca, que dejará su adicción al mundo virtual de UNDERLIFE para lanzarse a una aventura unplugged y eventualmente a saltar en el tiempo gracias al encuentro fortuito con una carta, un grupo clandestino y una bruja rusa. El segundo libro sucede ocho años más tarde, todo está pasando ahora, cuando Blanca va a la montaña en busca de respuestas, se enamora, contrae la peste azul y se pierde en el páramo, de donde es rescatada por una anciana que la sana y le entrega un misterioso paquete. En el tercer libro Blanca obtiene todas las claves para el salto y se dispone a partir hacia Mongolia. Los tres libros suman ciento cuatro días de viaje, bajo el título EL NAUFRAGIO DE LA PODEROSA.

Dicen que Dante se dirige directamente al Lector en trece ocasiones e insiste en la verdad de lo que cuenta. A mí me tiene sorprendida el gesto tan contemporáneo de Cervantes que le achaca la autoría de su obra a Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo, y siendo la disimulación provechosa, más tarde introduce a narradores académicos de Argamasilla de Alba, sin salir un punto de la verdad al tiempo que disimula su participación en lo que [se] cuenta y emborronando la dicha verdad inasible con las múltiples aseveraciones della. Esta multivisión remite a la mentalidad del Barroco: la realidad es mutable. Porque lo es, sin duda alguna, y de esto trata todo y en especial el presente libro, que ha de llamarse EL NAUFRAGIO DE LA PODEROSA si es que llegara a escribirse. Oh, berenjenas.

(Yo—tan puntillosa a la hora de determinar a quién corresponde la primera idea de jugar a cartas y quién merece crédito por haber permitido que otra conozca a tal autor—me deleito con las jugarretas y prestidigitaciones a propósito de autoría, en tiempos de copyleft y fan fiction.)

Tiene que quedar claro que es una obra de autoficción, al tiempo que se insiste en cuestionar la realidad. Porque si no es ficción no es literatura, y ya encontraremos a quien achacarle el yerro.

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