6 verde PEPINO DE MAR
Nadie quiere dejarse ver las costuras. El entrenamiento en casa de la Rusa será el momento para que Blanca se tope con sus mayores inseguridades: su identidad, su origen, su destino. Que si te pones a ver, son las tres grandes preguntas de siempre, las del cuadro de Gaugin: Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos. LaNoviaManca, personaje que habita UNDERLIFE, le leerá las cartas así: Dónde estamos, de dónde venimos y para dónde vamos; pero todo está pasando ahora. Por evidente que pudiera parecer—en general puede tomar toda una vida caer en cuenta dello—notará la lectora avisada que quiénes somos se manifiesta en dónde estamos. Desde pequeña me han gustado los acertijos escritos: historietas de jovencitos que logran desentrañar misterios usando lógica razonada, que más tarde son detectives. Maigret, Pep Carvalho, Montalbano. Amigos marcados por un pequeño defecto entrañable: una existencia anodina; una complicada relación con la filosofía y su puta; tensión erótica y mafia. Lo que me cuesta confesar es que quisiera escribir la gran novela de ciencia ficción latinoamericana. O americana. Quería escribir un clásico de la contemporaneidad, con la bendición de Agamben. Contemporáneo es aquel que recibe en pleno rostro el haz de tinieblas que proviene de su tiempo. En el firmamento que observamos en la noche, las estrellas resplandecen rodeadas por una espesa oscuridad. Por ello los contemporáneos son raros. Una obra de la que cualquiera pudiera hablar sin necesidad de haberla leído, que se estudiara en las clases de postliteratura, sin el peligro de incurrir en spoiler. Esa era mi ambición desmedida. Tanto vale confesarlo de una vez para sacármelo del cuerpo. Ser la autora de culto de una postnovela trasmedia, una historia con invitación a participar en acciones reales o digitales. Acciones hiperreales transformativas. Como por ejemplo, seguir un calendario ritual. En mi novela habría una secta dedicada a concentrar energía para un salto cuántico.
Acepto el reto de escribir y publicar un capítulo al día, durante ciento cuatro días, en tiempo real. Otra vez. Sin la ventaja de la firma digital por blockchain, de momento. Hay un diseño argumental, un mapa de acciones; falta delinear mejor a los personajes secundarios: la Rusa, Alicia y sus seguaces, La Novia Manca. Quiénes son, cómo se definen, qué buscan. Y quiénes son los adversarios.
Blanca se siente torpe, intimidada y vulnerable frente a la Rusa, que parece leerle las intenciones. (La Rusa en realidad era una húngara descendiente de rusos o mongoles, sobreviviente de la Gran Guerra Inútil, refugiada en Suiza donde aparece en el programa Passe-moi-les-jumelles mostrando sus elaborados bordados, una herencia de su tradición, donde con flores entre motivos ornamentales y geométricos reconoce, exalta y perpetúa la relación pagana con los espíritus de la naturaleza, en un lenguaje secreto que fue transmitiéndose de madres a hijas para evitar la represión de los invasores mongoles, y luego del comunismo ruso—toca revisar la historia de todo el canal geográfico por el que descendieron los mongoles, los dragones medievales y los comerciantes de caballos Pazyryk). Pero aunque unos días pueda parecer una vieja loca un poco ridícula, y otros una chiflada egocéntrica y caprichosa, la Rusa la va a instruir y preparar para su viaje, su destino. Le enseñará las artes de las Cuatro Estirpes y sus primeras nociones de la antigua mitología, lo cual le será muy útil en su trayectoria a través del bosque. Blanca será entrenada en las enseñanzas de la mítica Escuela Red de Lavandera; en su patio y jardín interior será iniciada en el culto arcaico a Artemisa.
Aprenderá a moler los granos en el mortero sin perder una semilla; a diferenciar las alimañas y elegir para diseñar futuros; a bordar en punto de cruz y usar con tiento la tijera; y a barrer de forma profesional con el Maestro Barrendero de la rosa. Aunque ella todavía no lo sabe, todo esto le será útil para llegar al salto.
¿Tienen poder la pulpa vulnerable, las vísceras visibles?
Comentarios
Publicar un comentario